
Estaba interesado en conseguir pintar los diferentes reflejos que se producían con el recipiente metálico, el tomate y el pimiento. Hay un montón de ellos, yo he puesto los principales entornando los ojos para simplificar. Recuerdo como en las primeras clases de pintura la profesora se puso a mi lado y guiñó un ojo. Yo creí que me había vuelto guapo de repente y que trataba de ligar conmigo. ¡ Menos mal que no la correspondí guiñando yo también el ojo !, después vi que repetía la operación con otros. No podía se una ligona. Años después supe para que servía guiñar los ojos, porque nunca lo explicó en clase.
Hay quién opina que no sirve para nada. Leí un comentario en un blog aconsejando a la autora de la pintura que guiñara los ojos y esta le respondió que le daba dolor de cabeza estar guiñando los ojos todo el rato. Fui a ver las pinturas de la consejera y se parecían mucho a lo que yo veo cuando me quito las gafas. Hay opiniones de todas clases.
Si queréis saber mas sobre mis aventuras en las clases de pinturas tendréis que ir a mis Posts del
de los días 8 y 9 de Septiembre de 2009.

































